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18

Ene 2014

Es el momento de mirar hacia delante

por walnuters

En el verano de 2007 estalló la crisis de las hipotecas “subprime” en Estados Unidos y en septiembre de 2008 se produjo la caída de Lehman Brothers. En algún momento entre esas dos fechas está el inicio de la peor crisis mundial desde la famosa crisis del 29, que se prolonga ya por espacio de seis años.

En este tiempo tanto los gobiernos como las empresas y las personas han estado mirando hacia atrás. ¿Cuánto me queda?, ¿con qué puedo contar seguro?, ¿de qué puedo prescindir?. Los gobiernos han aplicado recortes, las empresas han despedido y los particulares hemos dejado de consumir. Así durante seis largos años… España ha sufrido especialmente la crisis por dos causas fundamentales, el alto nivel de endeudamiento y la baja productividad de las empresas.

A nivel empresarial, por primera vez desde el inicio de la crisis empezamos un año con la sospecha de que puede ser mejor que el anterior. Remite la crisis financiera, nuestros bancos están saneados, nuestros indicadores macro económicos son mejores y la prima de riesgo desciende por debajo de 200 puntos, después de haber superado unos dramáticos 600 puntos en medio de una sequía total de liquidez.

Pero, superada la crisis financiera, llega el momento de mejorar la productividad de nuestras empresas. Desde 2007 la productividad de las empresas españolas ha mejorado básicamente por dos razones: se han recortado las plantillas y se ha vendido en el exterior, lo que ha tenido gran mérito. Pero en general, se ha invertido muy poco en renovar los procesos, en renovar la oferta y en modernizar los modelos de negocio.

Por eso, después de haber estado seis años mirando hacia atrás, llega el momento de mirar hacia delante y mejorar la productividad haciendo las cosas de otra manera. Y uno de los aspectos que nos puede ayudar en esta redefinición es la “revolución digital”. Durante estos seis años de crisis se han consolidado tecnologías digitales disruptivas: internet móvil y la nube, que en el fondo son las dos caras de la misma moneda, así como las redes sociales, permitiendo conectar y dar voz a todo el mundo.

Pensemos que en 2007 casi no existían los “smartphones”, no existían las tabletas, Facebook no había salido de Harvard y Twitter acababa de fundarse. El famoso artículo de George Gilder que abría la puerta al “cloud computing” es de 2006 y en esa fecha las operadoras casi no ofrecían internet móvil. A pesar de la crisis, la revolución digital ha avanzado de manera imparable.

Gracias a internet móvil y a la nube se están creando multitud de negocios, pero lo que es más importante, se pueden redefinir negocios existentes y formas de organización, todo ello enfocado a mejorar la productividad. Muchas empresas han aprovechado estos años de crisis para redefinirse, clarificar sus modelos de negocio y para mejorar su productividad.

Pero queda mucho por hacer. Y es que todo no se puede hacer al mismo tiempo. Después de sobrevivir a la crisis financiera, de recortar costes haciendo lo mismo con mucho menos, de abrir mercados en el exterior y de conseguir sobrevivir, “lo digital” puede ser la fuente de productividad y de redefinición estratégica para muchos negocios que no ven con claridad hacia dónde dirigirse después de la crisis.

Pensar en digital no es informatizar los procesos empresariales. Es pensar cómo se puede aprovechar internet móvil y la nube para generar nuevos negocios, cómo se pueden utilizar las redes sociales para relacionarse de otra manera con los clientes, en definitiva cómo se puede repensar la oferta, el modelo de negocio y la organización interna en un mundo diferente al del inicio de la crisis. Pensar en digital es pensar en crecer, en mirar hacia delante.

De las crisis suelen salir empresas más fuertes. Las empresas que han superado la crisis son más fuertes que antes, han adelgazado, son más rápidas y ágiles, son más resistentes. Para ellas llegó la oportunidad digital.

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